Francia 1938

LA GRAN FINAL : ITALIA VS HUNGRÍA

Italia vs Hungría / Fuente: El Mundo

La final de la Copa Mundial entre Hungría e Italia se disputó en París el 19 de junio de 1938, con más de 45.000 espectadores en el Estadio Olímpico de Colombes. Sobre el campo se enfrentaban dos estilos muy diferentes: el rigor defensivo y la fuerza de la Italia de Vittorio Pozzo frente a la técnica y eficacia goleadora magiar, con Sárosi a la cabeza. Hungría, dirigida por Károly Dietz y Alfréd Schaffer, saltó al campo con cuatro cambios en la alineación respecto a las semifinales, aunque mantuvo a sus estrellas. El colegiado fue el francés Georges Capdeville.

A los seis minutos, Italia se adelantó por mediación de Colaussi, quien recogió veloz una asistencia de Piola. Sin tiempo para poder celebrarlo, Pál Titkos igualó en el minuto 8. Los húngaros impusieron un ritmo frenético y el partido se convirtió en una sucesión de ataques en ida y vuelta, pero la defensa italiana consiguió contener a Sárosi, desaparecido en la primera mitad. Pasado el cuarto de hora, Piola volvió a dar ventaja a Italia con un disparo cruzado en jugada vertical. A partir de ahí, los azzurri dominaron y Colaussi hizo el 3–1 con el que se llegó al descanso.

Hungría atacó con furia durante toda la segunda parte, mas fue incapaz de superar la férrea defensa italiana. En el minuto 70, Zsengellér sirvió una asistencia de cabeza a Sarosi para que hiciese el 3–2, donde fueron con todo para buscar el empate y la prórroga. Pero Iitalia, supo mantener su orden ante una desesperada Hungría que atacaba de todos los lados. Y a 10 minutos del final, Biavati sorprendió al arquero Szabó con un pase raso al corazón del área que Piola empujó hacia la red. Gracias al 4–2 final, Italia ganó la segunda Copa Mundial de su historia.

El público francés, hostil en encuentros anteriores, aplaudió con deportividad el triunfo de Italia y el espectáculo que habían ofrecido ambos conjuntos. El presidente de Francia, Albert Lebrun, fue el encargado de entregar la Copa de la Victoria al capitán Giuseppe Meazza. Al llegar a Italia, el presidente Benito Mussolini entregó a los futbolistas un premio de 8.000 liras, según ha reconocido años después Pietro Rava, último superviviente de aquella final.

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