Italia 1934

La Gran Final y coronación de Italia de campeón mundial

La final de la Copa Mundial entre Italia y Checoslovaquia se disputó en Roma el 10 de junio de 1934, a las 17:30 horas, con más de 50.000 espectadores que llenaron el Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista bajo un intenso calor. Italia partía como favorita por su papel de organizador y por las innovaciones del entrenador Vittorio Pozzo, quien introdujo las concentraciones de preparación (ritiro), el sistema defensivo con posición piramidal y un juego físico. Sin embargo, la prensa nacional era consciente de que los checoslovacos tenían muchas opciones gracias al guardameta Plánička y su temible línea de ataque. El presidente Benito Mussolini, obsesionado con el éxito organizativo y la venta de los logros del fascismo italiano, reunió al seleccionado transalpino antes del pitido inicial y les instó en un discurso a ganar a toda costa. Algunos de los jugadores llegaron a sentirse amenazados por el mensaje. El italo-argentino Luis Monti, primer hombre que disputaba dos finales de un Mundial, llegó a declarar años más tarde:

“En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía”.

Benito Mussolini estaba presenten en el palco de autoridades con su uniforme militar. Los jugadores italianos, como era costumbre, hicieron el saludo fascista en el centro del campo, mientras que los checoslovacos mantuvieron la formación. La sorpresa llegó cuando el árbitro sueco Ivan Eklind también levantó el brazo, según se conoció más tarde a petición de las autoridades. Después de los himnos, los capitanes Gianpiero Combi y Plánička se dieron la mano y presenciaron el sorteo de campos.

El juego resultó muy igualado y emocionante. Italia intentó amenazar la portería de Plánička con balones aéreos, incapaces de sorprender al arquero. Por su parte, los checoslovacos no superaron la férrea línea defensiva italiana y se llegó al descanso sin goles en el marcador. A pesar de la cada vez mayor dureza local y la permisividad arbitral, Checoslovaquia dominó la segunda parte y en el minuto 71 se adelantó con un gol de Antonín Puč en jugada personal. La situación se le había complicado al equipo de Pozzo, quien tuvo que hacer variaciones tácticas para superar a los zagueros bohemios. Finalmente, Raimundo Orsi consiguió el empate a nueve minutos del final. Con el contrincante ya agotado, Angelo Schiavio hizo el 2–1 definitivo en el minuto 95 de la prórroga. Italia se proclamó así campeona del mundo por primera vez en su historia.

Roma vivió un ambiente de fiesta tras el pitido final. Las selecciones de Italia, Checoslovaquia y Alemania aparecieron sobre el terreno de juego como las tres primeras clasificadas. Los italianos recibieron en el césped dos títulos: la Copa de la Victoria, de manos de Jules Rimet, y un trofeo entregado por Benito Mussolini, la Coppa del Duce, seis veces más grande que el anterior. Además se llevaron una prima de 20.000 liras por cabeza y fueron nombrados “Comendadores al Mérito Deportivo”.

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